Pescaíto está de luto. Murió Tomás Emilio Fuentes Márquez, uno de sus vecinos más longevos, respetados y queridos a la edad de 105 años. Su partida no es solo el cierre de una larga vida, sino el fin de un relato vivo que abarcó más de un siglo de historia nacional y barrial.

Era hijo de José María Fuentes y Juana Agripina Márquez Mengual, guajiros de raíz. Nació el 20 de mayo de 1920, cuando Colombia aún no se reponía del impacto de la Guerra de los Mil Días y en Santa Marta apenas se abría paso la modernidad entre rieles y vapor. Desde entonces, Tomás Emilio fue testigo y actor de una ciudad y un país en constante transformación.

Archivo particular de Tomás Emilio con la camisa del Deportivo Samario.

Antes de que existieran grandes estadios o transmisiones en Alta Definición, él ya sudaba la camiseta con el Deportivo Samario, el primer equipo profesional de fútbol de Santa Marta, en donde se ganó el apodo de ‘El Pichón Fuentes’, por los saltos que daba en la cancha. Su pasión por el deporte comenzó bien temprano, cuando veía los partidos entre marineros ingleses y obreros en El Playón, lo que hoy es la sede de la Sociedad Portuaria de Santa Marta.

Pero no vivía solo del balón, Tomás Emilio fue vendedor de paletas, vigilante, pescador, nadador, obrero en Almacafé y hasta integrante del Ejército. Su vida fue una suma de oficios dignos, de jornadas al sol, de manos que trabajaron duro para criar a sus 9 hijos, ver crecer a 15 nietos, 4 bisnietos y hasta conocer a 2 tataranietos. Hace apenas un mes celebraron con él su último cumpleaños, rodeado de afecto y memorias.

MIEMBRO DE LOS CENTENTARIOS DEL DANE

Su longevidad lo convirtió en miembro del selecto grupo de los centenarios: según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, DANE, en Colombia apenas 8.500 hombres superan los 100 años.

Él fue uno de ellos, y no solo acumuló años, sino también momentos: vivió bajo el mandato de 27 presidentes, presenció el auge y caída del narcotráfico, los brotes de violencia política, el nacimiento de las guerrillas como las FARC, ELN, EPL, M-19; los desastres naturales, los procesos de paz y los vaivenes de una Colombia que pasó de rural y desconectada, a urbana y digital.

Tomás Emilio también sobrevivió a cinco pandemias que golpearon al país. Nació en medio de los últimos coletazos de la Gripe Española en 1920, vivió la Gripe Asiática en los años 50, la de Hong Kong en los 60, la pandemia silenciosa del VIH desde los 80 y, a sus 100 años, enfrentó la crisis global del COVID-19.

Hoy, en las calles de Pescaíto, muchos lo recuerdan no por su edad, sino por su ejemplo. Se fue Tomás Emilio, pero nos queda su historia: la de un hombre común con una larga vida extraordinaria, que seguramente muchos de los que leen este homenaje no llegaremos a tener.

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