Expertos y estudiantes de más de 17 países se reunieron para analizar nuevos modelos de bienestar, innovación en salud y soluciones aplicadas a territorios con mayores brechas de acceso, en el congreso organizado por la Universidad del Magdalena..

Santa Marta se convirtió durante tres días en un punto de encuentro para pensar la salud más allá de los consultorios y los hospitales. Investigadores, profesionales y estudiantes de distintas áreas se dieron cita para debatir cómo la tecnología, la ciencia y la ética están redefiniendo el cuidado de la vida en un mundo cada vez más interconectado y desigual, en el Octavo Congreso Internacional en Salud Integral.

Uno de los ejes centrales del congreso fue el impacto de herramientas como la telemedicina, la inteligencia artificial y la ciencia de datos, que ya están permitiendo diagnósticos más oportunos y atención especializada en territorios de difícil acceso. Las demostraciones tecnológicas y los casos internacionales expusieron cómo estas soluciones pueden reducir riesgos, salvar vidas y cerrar brechas históricas en los sistemas de salud.

El evento también apostó por el protagonismo de los jóvenes y la innovación abierta. Espacios como el Hackathon HealthTech evidenciaron que las nuevas generaciones no solo consumen tecnología, sino que la diseñan y la piensan con sentido social, proponiendo respuestas reales a problemas complejos desde una mirada interdisciplinaria.

Más que un congreso académico, el encuentro dejó una reflexión de fondo: la salud del futuro exige diálogo entre saberes, compromiso ético y una tecnología al servicio de las personas. Una conversación necesaria que, desde el Caribe colombiano, conectó experiencias locales con debates globales sobre bienestar, equidad y desarrollo humano.

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